“COMO DISCIPULOS Y MISIONEROS SOMOS CONVOCADOS A TOMAR RESUELTAMENTE EN NUESTRAS MANOS LA MISION QUE EL NOS ENTREGA, PARA QUE “NUESTROS PUEBLOS EN EL, TENGAN VIDA”.
La primera invitación que Jesús hace a toda persona que ha vivido el encuentro con Él, es la de ser su discípulo, para poner sus pasos en sus huellas y formar su comunidad. ¡Nuestra mayor alegría es ser discípulos suyos! Él nos llama a cada uno por nuestro nombre, conociendo a fondo nuestra historia para convivir con Él y enviarnos a continuar su MISION.
Todos en la Iglesia estamos llamados a ser discípulos y misioneros. Es necesario formarnos y formar a todo el Pueblo de Dios para cumplir con responsabilidad y audacia esta tarea.
La alegría de ser discípulos y misioneros se percibe de manera especial donde hacemos comunidad fraterna. Estamos llamados a ser Iglesia de brazos abiertos, que sabe acoger y valorar a cada uno de sus miembros. Por eso, alentamos los esfuerzos que se hacen en las parroquias para ser “casa y escuela de comunión”, animando y formando pequeñas comunidades y comunidades eclesiales de base, así como también en las asociaciones de laicos, movimientos eclesiales y nuevas comunidades
Nos proponemos reforzar nuestra presencia y cercanía. Por eso, en nuestro servicio pastoral, invitamos a dedicarle más tiempo a cada persona, escucharla, estar a su lado en sus acontecimientos importantes y ayudar a buscar con ella las respuestas a sus necesidades. Hagamos que todos, al ser valorados, puedan sentirse en la Iglesia como en su propia casa
Al reafirmar el compromiso por la formación de discípulos y misioneros, esta Conferencia se ha propuesto atender con más cuidado las etapas del primer anuncio, la iniciación cristiana y la maduración en la fe. Desde el fortalecimiento de la identidad cristiana ayudemos a cada hermano y hermana a descubrir el servicio que el Señor le pide en la Iglesia y en la sociedad.
En un mundo sediento de espiritualidad y concientes de la centralidad que ocupa la relación con el Señor en nuestra vida de discípulos, queremos ser una Iglesia que aprende a orar y enseña a orar. Una oración que nace de la vida y el corazón y es punto de partida de celebraciones vivas y participativas que animan y alimentan la fe.
Jesús invita a todos a participar de su misión. ¡Que nadie se quede de brazos cruzados! Ser misionero es ser anunciador de Jesucristo con creatividad y audacia en todos los lugares donde el Evangelio no ha sido suficientemente anunciado o acogido, en especial, en los ambientes difíciles y olvidados y más allá de nuestras fronteras.
Seamos misioneros del Evangelio no sólo con la palabra sino sobre todo con nuestra propia vida, entregándola en el servicio, inclusive hasta el martirio. Jesús comenzó su misión formando una comunidad de discípulos misioneros, la Iglesia, que es el inicio del Reino. Su comunidad también fue parte de su anuncio. Insertos en la sociedad, hagamos visible nuestro amor y solidaridad fraterna y promovamos el diálogo con los diferentes actores sociales y religiosos. En una sociedad cada vez más plural, seamos integradores de fuerzas en la construcción de un mundo más justo, reconciliado y solidario.
Al terminar la Conferencia de Aparecida, en el vigor del Espíritu Santo, convocamos a todos nuestros hermanos y hermanas, para que, unidos, con entusiasmo realicemos la Gran Misión Continental. Será un nuevo Pentecostés que nos impulse a ir, de manera especial, en búsqueda de los católicos alejados y de los que poco o nada conocen a Jesucristo, para que formemos con alegría la comunidad de amor de nuestro Padre Dios. Misión que debe llegar a todos, ser permanente y profunda.
Esperamos…
1. Ser una Iglesia viva, fiel y creíble que se alimenta en la Palabra de Dios y en la eucaristía.
2. Vivir nuestro ser cristiano con alegría y convicción como discípulos-misioneros de Jesucristo.
3. Formar comunidades vivas que alimenten la fe e impulsen la acción misionera.
4. Valorar las diversas organizaciones eclesiales en espíritu de comunión.
5. Promover un laicado maduro, co-responsable con la misión de anunciar y hacer visible el Reino de Dios.
6. Impulsar la participación activa de la mujer en la sociedad y en la Iglesia.
7. Mantener con renovado esfuerzo nuestra opción preferencial y evangélica por los pobres.
8. Acompañar a los jóvenes en su formación y búsqueda de identidad, vocación y misión, renovando nuestra opción por ellos.
9. Trabajar con todas las personas de buena voluntad en la construcción del Reino.
10. Fortalecer con audacia la pastoral de la familia y de la vida.
11. Valorar y respetar nuestros pueblos indígenas y afrodescendientes.
12. Avanzar en el diálogo ecuménico “para que todos sean uno”, como también en el diálogo interreligioso.
13. Hacer de este continente un modelo de reconciliación, de justicia y de paz.
14. Cuidar la creación, casa de todos en fidelidad al proyecto de Dios.
15. Colaborar en la integración de los pueblos de América Latina y el Caribe.
Trabajo en parejas: Lee nuevamente los compromisos adquiridos en la V Conferencia Episcopal y elijan los 4 que mas les llamen la atención. Coméntelos y discutan de que manera nosotros, como cristianos que vivimos en comunidad, podemos comprometernos con ellos y como lo hago parte de mi vida espiritual y de acción sabiendo lo difícil que es puesto que vivimos inmersos en una sociedad compleja e individualista.
Puesta en Común: Compartiremos lo conversado anteriormente en parejas, con todos nuestros hermanos de comunidad.
Oración Final:
Señor Jesucristo
Camino, Verdad y vida,
Rostro humano de Dios
Y rostro divino del hombre,
Enciende en nuestros corazones
El amor al Padre que esta en el cielo
Y la alegría de ser cristianos.
Ven a nuestro encuentro
Y guía nuestros pasos
Para seguirte y amarte
En la comunión de tu Iglesia,
Celebrando y viviendo
El don de la Eucaristía,
Cargando con nuestra cruz,
Y urgidos por tu envío.
Danos siempre el fuego
De tu Santo Espíritu,
Que ilumine nuestras mentes
Y despierte entre nosotros
El deseo de contemplarte,
El amor a los hermanos,
Sobre todo a los afligidos,
Y el ardor por anunciarte
Al inicio de este siglo.
Discípulos y misioneros tuyos,
Queremos remar mar adentro,
Para que nuestros pueblos
Tengan en Ti vida abundante,
Y con solidaridad construyan
La fraternidad y la paz.
Señor Jesús, Ven y envíanos!
Maria, Madre de la Iglesia,
Ruega por nosotros.
Amen.
sábado, 9 de junio de 2007
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