Parece que fue ayer cuando pasábamos semanas celebrando todo tipo de festividades religiosas, civiles y paganas. Nunca faltaban motivos, al contrario; siempre había una razón válida y más que meritoria para celebrar: el ramo aprobado, el cumpleaños, el santo, lo caluroso del día y la bendición de la lluvia. Todo era una fiesta.
De llamarles cariñosamente "karretes-destroze" (en su pasado más glorioso), hoy día nos acercamos tímidamente y le decimos en voz baja (shhhhh) "convivencia lúdica", como si bajo ese nombre descansara la bestia negra de la resaca. Como ya la conocemos bien, mejor bajamos el tono, no quisiéramos despertarla ¿cierto?: es brava. Mientras tanto, sobre ese nombre caminamos esforzados y estresados estudiantes que anhelamos una noche de paz, sacrificados trabajadores que merecidamente deben descansar al final de la jornada y un pequeñito que debe dormir sus correspondientes horas de sueño (no digamos que por mérito, jaja).
Lo siento jóvenes: ¡¡ya no hay tiempo para la gloria!!.
Yo soy el melancólico hoy día y espero comunitarios sus arengas heroicas que rescaten la esperanza y podamos nuevamente ver la luz del amanecer juntos, sobrios o no tanto... pero juntos, como hermanos
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